Para Lizzy, Jo Malone London entró en su vida como parte del tejido de su hogar: “Nuestra madre tenía unas velas muy grandes en el pasillo. Todos los aromas me resultaron familiares y muy acogedores. Y más tarde, siempre me recordaban a nuestra casa de Londres”. Georgia May siente algo similar: “Siempre tuve velas y fragancias, años antes de trabajar con Jo Malone London. Me encanta la identidad de la marca. Es muy de mi estilo y me entusiasma la forma en que incorporan elementos naturales a las fragancias”.

Si English Pear se siente especialmente británico, esa era la intención. “Una fragancia Jo Malone London siempre empieza con una historia”, dice Céline Roux, directora global de fragancias de la marca. “Me encantan especialmente los huertos ingleses: hay algo encantador en el final del verano, cuando los huertos están llenos de árboles frutales. Esa era la idea que había detrás de nuestras fragancias English Pear. Queríamos captar ese momento. Un momento romántico”.

La campaña evita las teatralidades habituales de las fragancias. “Me encantan las imágenes de dos mujeres juntas divirtiéndose”, dice Lizzy. “Hay algo muy natural y real en eso. Muchas imágenes de fragancias son demasiado refinadas y tal vez no sea algo en lo que puedas proyectarte. Jo Malone London se siente real”. Georgia May asiente: “Éramos nosotras mismas, cómo nos peinaron y todo lo demás”, dice riendo. “No estábamos en un plató con máquinas de viento”.

Ese compromiso con la autenticidad se extendió al laboratorio. “El olor a pera natural no existía en perfumería, era principalmente agua”, explica Céline. “Quería una pera natural y todo el mundo me dijo que era imposible. De modo que nos fijamos en la industria alimenticia donde elaboran zumo de pera y vimos que el vapor de las peras que se cocinan normalmente se desecha. Nosotros capturamos esa agua de vapor y la concentramos para crear un extracto de pera natural, un ingrediente reciclado.

Nos llevó dos años hacerlo. Llegamos a un momento en el que teníamos 0,82 de una pera en cada frasco y dijimos: "No, no. Necesitamos una pera completa". De modo que volvimos a concentrarla hasta poder decir que teníamos una pera en cada frasco. Cosas como estas hacen que mi trabajo sea divertido. Es artesanía y nos gusta llevar al límite lo que es posible”.

Ambas hermanas coinciden en la importancia de retarse mutuamente para ser mejores. “Georgia siempre ha sido más deportista que yo: nos vamos de vacaciones y siempre terminamos subiendo una colina”, se ríe Lizzy, pero Georgia May aclara que “Nunca lo hacemos para competir. Más allá de que seamos hermanas, se trata de la unión de dos mujeres, de apoyarnos mutuamente y de defender lo que hace la otra”. Es un verdadero amor mutuo, lo que significa que su relación nunca se ha organizado en torno a la rivalidad. Dicen que el salto de edad también marca la diferencia. “Nos llevamos siete años y medio”, explica Georgia May, “así que nuestra relación como hermanas ha pasado por diferentes fases”.

Aunque ambas hermanas han vivido en algún momento de sus vidas en Estados Unidos (no es de extrañar, ya que su madre, Jerry Hall, nació en Texas), eso agudizó su carácter británico en lugar de diluirlo. “Vivir en Estados Unidos como británica te hace desear cosas que no sabías que te gustaban”, dice Georgia May. “Patatas fritas sabor a queso y cebolla, ciertos programas de televisión, como el concurso de repostería Bake Off”. Lizzy admite: “Una vez conduje una hora en Los Ángeles para ir a una tienda de bocadillos y tentempiés ingleses”. Los festivales también forman parte de nuestro tejido cultural. “Está Coachella, sí, pero también nos encanta Glastonbury”, dice Lizzy. El mal tiempo habitual es irrelevante. “No nos importa si llueve. Es casi mejor porque así no huele tan mal”, añade, riendo.

Céline reconoce el fenómeno desde un ángulo diferente: “Como francesa, mi ventaja es que disfruto mucho de la vida inglesa: peras, huertos, la luz del verano, las flores silvestres…”.

Esta campaña captura algo de todo esto. Pero lo que también capta es la forma en que dos interpretaciones de lo mismo pueden coexistir sin necesidad de ser idénticas. Y como dice Georgia May, sonriendo y mostrando su inconfundible hueco entre los dientes: “Solo es cuestión de divertirse”.